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21/02/2026Cuando uno piensa en Japón, imagina templos y rascacielos, pero los castillos también cuentan una parte fascinante de su historia. Cada uno tiene su propia personalidad: algunos son elegantes y blancos, otros oscuros y misteriosos.
En este artículo te presento castillos que realmente vale la pena visitar. No solo por las fotos, sino por lo que se siente al caminar por sus murallas y pensar en el Japón de los samuráis.
Castillo de Himeji
Castillo de Himeji es uno de los castillos más emblemáticos de Japón y símbolo indiscutible de la ciudad de Himeji, en la prefectura de Hyōgo. Su silueta blanca y elegante domina el paisaje urbano y representa la arquitectura defensiva del período feudal.
Construido en el siglo XVII sobre bases anteriores, alcanzó su forma actual bajo el clan Ikeda. A diferencia de muchos otros castillos japoneses, sobrevivió a guerras y desastres, conservando su estructura original, lo que le ha valido el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad.
La visita es de pago y permite recorrer el interior del torreón principal. Subir por sus escaleras de madera empinadas es parte de la experiencia, mientras las vistas desde lo alto ofrecen una panorámica amplia de la ciudad.
En el recinto destacan los muros blancos, los tejados curvos y el complejo sistema defensivo de pasadizos. En primavera, los cerezos en flor rodean el castillo y crean una imagen inolvidable.

El “Castillo de la Garza Blanca”, uno de los castillos más impresionantes y mejor conservados de Japón
Castillo de Matsumoto
Castillo de Matsumoto es uno de los tesoros históricos de la ciudad de Matsumoto, en la prefectura de Nagano. Conocido como el “Castillo del Cuervo” por su elegante exterior negro, es uno de los pocos castillos originales que se conservan en Japón.
Fue construido a finales del siglo XVI, durante el turbulento período Sengoku, como fortaleza estratégica en una zona clave del interior del país. A diferencia de muchos castillos levantados sobre colinas, este se edificó en terreno llano, rodeado por amplios fosos.
La visita es de pago y permite acceder al interior del torreón principal. Las escaleras son empinadas y estrechas, lo que recuerda su función defensiva. Desde la parte superior se obtienen vistas abiertas de la ciudad y de los Alpes japoneses.
En primavera, los cerezos reflejados en el foso crean una de las imágenes más fotogénicas de Nagano. En invierno, el contraste entre el castillo oscuro y la nieve añade un encanto especial.

El “Castillo del Cuervo Negro”, famoso por su elegante fachada oscura
Castillo de Osaka
Castillo de Osaka es uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad de Osaka y un referente histórico en la región de Kansai. Rodeado por amplios parques y fosos, combina patrimonio, naturaleza y vida urbana en un mismo espacio.
Fue construido a finales del siglo XVI por Toyotomi Hideyoshi, figura clave en la unificación de Japón. Aunque el edificio actual es una reconstrucción, el castillo conserva su valor como escenario de importantes episodios del período Azuchi-Momoyama.
La entrada al torreón principal es de pago y alberga un museo que explica su historia. Desde el mirador superior se obtienen vistas panorámicas de Osaka, especialmente atractivas al atardecer.
En primavera, los cerezos del parque llenan el recinto de visitantes y convierten el castillo en uno de los mejores lugares para disfrutar del hanami. En otoño, el contraste entre el verde del tejado y las hojas rojizas crea una atmósfera igualmente memorable.

Símbolo histórico de Osaka y pieza clave en la unificación de Japón
Castillo de Kumamoto
Castillo de Kumamoto es uno de los castillos más impresionantes de Japón y el gran símbolo histórico de la ciudad de Kumamoto, en la isla de Kyushu. Su silueta negra y elegante domina el paisaje urbano y refleja el carácter fuerte de la región.
Fue construido a comienzos del siglo XVII por el señor feudal Kato Kiyomasa, conocido por su habilidad militar y su talento como ingeniero. A lo largo de los siglos sufrió incendios y, más recientemente, graves daños por el terremoto de 2016, lo que ha convertido su proceso de restauración en parte de su historia actual.
La visita al torreón principal es de pago y permite recorrer exposiciones sobre la época samurái. Desde lo alto se obtienen vistas abiertas de la ciudad y de las montañas que la rodean.

Castillo imponente, conocido por sus murallas y su reconstrucción
Castillo de Nagoya
Castillo de Nagoya es el gran emblema histórico de la ciudad de Nagoya y uno de los castillos más representativos del centro de Japón. Sus tejados verdes coronados por los famosos shachihoko dorados se han convertido en un símbolo inconfundible de la región.
Fue construido a comienzos del siglo XVII por orden del shogun Tokugawa Ieyasu como residencia de una de las ramas más importantes del clan Tokugawa. Aunque el edificio original fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial, las reconstrucciones y los trabajos actuales buscan recuperar su aspecto tradicional.
El acceso al recinto es de pago y permite pasear por amplios jardines y murallas. Desde el interior del torreón se obtienen vistas panorámicas de la ciudad moderna que lo rodea.
En primavera, los cerezos transforman el castillo en uno de los lugares más fotogénicos de Nagoya, mientras que los festivales y eventos culturales le dan un ambiente especialmente animado.

Destaca por sus delfines dorados que brillan en el techo
Castillo de Hiroshima
Castillo de Hiroshima es uno de los principales símbolos históricos de la ciudad de Hiroshima. Situado a pocos minutos del centro moderno, el castillo conecta el pasado feudal con la imagen actual de una ciudad que ha sabido reinventarse.
Fue construido a finales del siglo XVI por el señor feudal Mōri Terumoto y se convirtió en el corazón político de la región. Como muchos castillos japoneses, fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial y posteriormente reconstruido, respetando su estilo original.
La entrada al torreón es de pago y en su interior se encuentra un museo que explica la historia samurái y el desarrollo de la ciudad. Desde lo alto se obtiene una vista panorámica del parque y del perfil urbano.
En primavera, los cerezos que rodean el foso crean un ambiente especialmente atractivo, convirtiéndolo en uno de los mejores lugares para disfrutar del hanami en Hiroshima.

Castillo reconstruido que hoy alberga un museo
Castillo de Inuyama
Castillo de Inuyama es uno de los castillos más antiguos que se conservan en Japón y una joya histórica de la prefectura de Aichi. A orillas del río Kiso, su silueta elegante domina el paisaje y ofrece una atmósfera mucho más íntima que la de otros castillos más grandes.
Fue construido en 1537 durante el periodo Sengoku y, a diferencia de muchas fortalezas reconstruidas, su torre principal es original. Por eso está considerado Tesoro Nacional y permite imaginar con mayor autenticidad la vida de los samuráis.
La visita implica subir escaleras empinadas de madera hasta la última planta. Desde allí, el balcón ofrece vistas abiertas del río y las montañas cercanas, una experiencia sencilla pero memorable.
En primavera, los cerezos que rodean el castillo crean un entorno especialmente fotogénico, mientras que en otoño los colores rojizos del paisaje refuerzan su encanto histórico.

Uno de los castillos originales más antiguos de Japón



