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06/02/2026Chiba es mucho más que el aeropuerto de Tokio. A pocos minutos de la ciudad, aparecen playas tranquilas, pueblos costeros, templos poco conocidos y paisajes perfectos para una escapada corta. Es un destino ideal para ir sin prisas y descubrir rincones inesperados.
En este artículo te presento 12 lugares imprescindibles de Chiba, pensados para quienes quieren salir de Tokio y ver un Japón más local y relajado.
1、Tokyo Disneyland y DisneySea
Tokyo Disneyland y DisneySea forman uno de los complejos de parques temáticos más importantes de Japón y son una referencia clara del entretenimiento familiar en el área de Tokio. No es solo un parque: es un destino completo que muchos japoneses visitan una y otra vez.
Disneyland abrió en 1983 y fue el primer parque Disney fuera de Estados Unidos. DisneySea llegó después, inspirado en los viajes y el mar, con un concepto más adulto y exclusivo que lo hace único en el mundo.
La experiencia es fluida y muy cuidada. Desde la limpieza hasta la atención del personal, todo está pensado para que el visitante se sienta dentro de una historia. Las atracciones, desfiles y espectáculos varían según el parque y el momento del día.
Cada área tiene su propio ambiente, desde castillos clásicos hasta puertos mediterráneos. Los detalles arquitectónicos y la música crean una inmersión total.
En Halloween y Navidad, el ambiente cambia por completo. Decoraciones, eventos especiales y comida temática hacen que cada temporada tenga su propia magia.

Tokyo Disneyland, un lugar lleno de magia y sonrisas
2、Kujūkuri-hama
Kujūkuri-hama es una de las playas más largas de Japón y ocupa un lugar especial en la costa de la prefectura de Chiba. Para la región, es un espacio de descanso, deporte y contacto directo con el océano Pacífico.
Desde el período Edo, esta zona ha estado ligada a la pesca y a la vida costera. Su nombre, “noventa y nueve ri”, refleja la enorme extensión de arena que se pierde en el horizonte y que ha inspirado a artistas y viajeros durante siglos.
La experiencia aquí es sencilla y abierta. No hay una entrada formal: puedes caminar libremente, sentir el viento marino y disfrutar de un paisaje amplio y natural, muy diferente a las playas urbanas.
Alrededor se encuentran pequeños pueblos pesqueros, faros y cafés locales donde probar mariscos frescos y platos sencillos junto al mar.
En verano es ideal para surf y paseos al atardecer, mientras que en invierno el paisaje tranquilo tiene un encanto especial.

La playa de Kujūkuri, con una costa que parece no tener fin
3、Moriya Kaigan
Moriya Kaigan es una de las playas más apreciadas de la prefectura de Chiba y suele considerarse un tesoro natural de la región de Bōsō. Para los viajeros, representa un Japón costero tranquilo, lejos del bullicio de las grandes ciudades.
Desde hace décadas, esta playa ha sido cuidada por la comunidad local, manteniendo su entorno limpio y natural. Gracias a ello, ha sido elegida varias veces entre las playas más bellas de Japón.
La visita es muy relajada. La entrada es libre y el paseo por la arena blanca, con el sonido constante de las olas, invita a caminar sin prisa y simplemente disfrutar del paisaje.
Uno de sus grandes atractivos es la vista de pequeñas islas frente a la costa y el color del mar, especialmente claro en días soleados. Es un lugar perfecto para nadar o hacer snorkel.
En verano es ideal para el baño, mientras que en primavera y otoño ofrece atardeceres tranquilos y un ambiente sereno.

La tranquila playa de Moriya, perfecta para relajarse
4、Byōbugaura
Byōbugaura es uno de los paisajes costeros más impresionantes del este de Japón y suele compararse con los acantilados blancos de Europa. En la región de Chiba, este lugar cumple un papel clave como símbolo de la fuerza y la belleza natural del Pacífico.
Durante siglos, el viento y las olas han esculpido estos acantilados, creando paredes de roca que parecen biombos naturales frente al mar. Por eso su nombre significa literalmente “acantilados biombo”.
La visita es sencilla y tranquila. Caminar por los senderos cercanos permite apreciar el contraste entre el azul del océano y las capas de roca blanca que se extienden a lo largo de la costa.
El mirador ofrece vistas espectaculares, especialmente al atardecer, cuando la luz resalta las formas del acantilado. Es un lugar perfecto para la fotografía y la contemplación.
En primavera y otoño el clima es suave y el paisaje se disfruta con calma, lejos de las multitudes del verano.

Byōbugaura y sus impresionantes capas de roca
5、Naritasan Shinshō-ji
Naritasan Shinshō-ji es uno de los templos budistas más importantes del este de Japón y un punto central de la ciudad de Narita. Para muchos viajeros, es mucho más que una parada antes o después del aeropuerto: es un lugar de espiritualidad y tradición viva.
El templo fue fundado en el siglo X y está dedicado a Fudō Myōō, una deidad protectora muy venerada. Desde hace más de mil años, personas de todo Japón vienen aquí a rezar por la seguridad, el éxito y la buena fortuna.
La visita se siente tranquila y abierta. La entrada es gratuita y el recorrido por el amplio recinto permite caminar sin prisas entre pabellones, incienso y sonidos de campanas.
Además del edificio principal, destacan el gran pagoda y el parque Naritasan, ideal para un paseo relajante. La calle tradicional cercana ofrece dulces y anguila local.
En Año Nuevo el ambiente se llena de energía con miles de visitantes, mientras que en primavera y otoño el templo luce especialmente hermoso.

El templo Naritasan Shinshō-ji, un importante lugar de culto
6、El barrio histórico de Sawara
El barrio histórico de Sawara es uno de los mejores lugares de la prefectura de Chiba para entender cómo era una ciudad comercial japonesa en la época de Edo. A menudo se le llama “la pequeña Edo” por su atmósfera bien conservada junto al río.
Durante los siglos XVIII y XIX, Sawara prosperó gracias al comercio fluvial. Las casas de comerciantes, almacenes y residencias reflejan la riqueza de aquella época y el papel clave que tuvo la ciudad en la región.
Pasear por sus calles es una experiencia relajada y gratuita. El recorrido a pie permite cruzar pequeños puentes, seguir el curso del río y observar detalles arquitectónicos sin prisas.
Entre los puntos destacados están los almacenes de madera, las fachadas tradicionales y los cafés instalados en edificios históricos. Un paseo en barca ofrece otra perspectiva del barrio.
En primavera y otoño, los festivales locales llenan Sawara de música y decoraciones, haciendo la visita aún más especial.

Un sitio ideal para pasear con calma y desconectar
7、Katori Jingū
Katori Jingū es uno de los santuarios sintoístas más antiguos y venerados del este de Japón. Dentro de la región de Kantō, ocupa un lugar central como referente espiritual y cultural, especialmente para quienes buscan entender el Japón tradicional más allá de las grandes ciudades.
Su origen se remonta a la antigüedad, cuando fue dedicado a Takemikazuchi no Ōkami, una deidad vinculada a la protección y las artes marciales. Durante siglos, guerreros y líderes acudieron aquí para rezar antes de importantes batallas.
La visita es tranquila y abierta al público. Caminar por el largo sendero entre árboles centenarios prepara el ánimo antes de llegar al recinto principal, donde el ambiente invita al silencio y la contemplación.
Además del santuario, destacan los edificios de madera lacada y el bosque sagrado que lo rodea. Todo transmite una sensación de equilibrio con la naturaleza.
En otoño, los colores del follaje hacen que el lugar sea especialmente hermoso, y los festivales tradicionales añaden vida y solemnidad al entorno.

La entrada al santuario Katori Jingū
8、El monte Nokogiri
El monte Nokogiri es uno de los paisajes más singulares de la prefectura de Chiba y un destino muy apreciado por quienes buscan combinar naturaleza, historia y vistas espectaculares. Su silueta recortada frente a la bahía de Tokio lo convierte en un punto clave de la región.
Durante siglos, la montaña fue utilizada como cantera de piedra, lo que dio forma a sus paredes escarpadas. Más tarde, se convirtió también en un importante centro budista, con templos excavados directamente en la roca.
La visita es muy variada: se puede subir en teleférico o a pie, recorriendo senderos que ofrecen panorámicas del mar. La entrada a las zonas principales es de pago, pero el recorrido es claro y accesible.
Uno de los mayores atractivos es el Daibutsu de piedra y el famoso “Jigoku Nozoki”, un mirador vertiginoso sobre el acantilado. Ambos dejan una impresión difícil de olvidar.
En días despejados, especialmente en otoño y primavera, las vistas son espectaculares y el clima ideal para explorar con calma.

El Gran Buda que se alza en el monte Nokogiri
9、Nomizo no Taki
Nomizo no Taki es un pequeño pero muy famoso rincón natural de la prefectura de Chiba, conocido por su atmósfera misteriosa y fotogénica. En la región, se ha convertido en un símbolo de cómo la naturaleza puede crear paisajes casi mágicos en espacios reducidos.
El lugar no tiene una historia religiosa antigua, pero el túnel excavado en la roca y el curso del agua fueron creados para el riego agrícola hace décadas. Con el tiempo, el entorno adquirió un valor paisajístico especial.
La visita es sencilla y gratuita. Un corto paseo permite llegar hasta el túnel, donde el agua fluye suavemente, creando reflejos cambiantes según la luz del día.
El mayor atractivo es el momento en que la luz del sol entra por la abertura del túnel, formando una escena casi irreal. El área verde que lo rodea invita a caminar con calma.
En primavera y verano el entorno luce especialmente verde, y a primera hora de la mañana se dan las mejores condiciones para la fotografía.

Un túnel natural que crea una atmósfera casi fantástica
10、El valle de Yōrō
El valle de Yōrō es uno de los espacios naturales más representativos de la prefectura de Chiba y un destino muy valorado por quienes buscan naturaleza y tranquilidad cerca de Tokio. Dentro de la región, funciona como un refugio verde ideal para escapadas de un día.
La zona ha sido apreciada desde hace generaciones por sus ríos, formaciones rocosas y senderos forestales. Con el tiempo, se desarrolló como área recreativa, manteniendo un equilibrio entre naturaleza y acceso turístico.
La experiencia de visita es sencilla y flexible. Caminar por los senderos junto al río permite disfrutar del sonido del agua y del aire fresco, sin necesidad de una planificación compleja ni entradas costosas.
Entre sus atractivos destacan pequeñas cascadas, puentes y zonas de descanso que invitan a detenerse y observar el paisaje con calma. Todo el entorno transmite una sensación de desconexión total.
En otoño, el valle se transforma con el colorido del momiji, convirtiéndose en uno de los mejores lugares de la región para disfrutar del follaje otoñal.

El otoño es la mejor época para visitarlo
11、Mother Farm
Mother Farm es uno de los espacios turísticos más populares de la prefectura de Chiba y cumple un papel importante como lugar de ocio familiar y contacto con la naturaleza. Para muchos visitantes, representa un Japón rural accesible y lleno de actividades.
El parque abrió en la segunda mitad del siglo XX con el objetivo de acercar la agricultura y la ganadería al público urbano. Desde entonces, ha evolucionado sin perder su esencia educativa y recreativa.
La visita es muy dinámica. Con una entrada general, se puede recorrer libremente el amplio terreno, disfrutar de las vistas desde las colinas y participar en distintas experiencias al aire libre.
Entre los atractivos destacan el contacto directo con animales, los espectáculos de ovejas y las áreas de flores de temporada. También hay productos locales y comidas sencillas elaboradas con ingredientes frescos.
En primavera los campos se llenan de flores, mientras que en verano y otoño las actividades al aire libre hacen que cada visita sea diferente.

Las cabras de la granja, siempre curiosas
12、Kamogawa Sea World
Kamogawa Sea World es uno de los acuarios más importantes de la prefectura de Chiba y un referente del turismo familiar en la costa del Pacífico. En la región, cumple un papel clave como espacio educativo y de entretenimiento vinculado al mar.
El parque abrió en la década de 1970 con la idea de acercar la vida marina al público general. Desde entonces, ha evolucionado combinando investigación, conservación y espectáculos que explican el comportamiento de los animales.
La visita es clara y organizada. Con la entrada se recorren distintas áreas temáticas, tanto interiores como al aire libre, siempre con vistas al océano y un ambiente animado pero ordenado.
Entre sus mayores atractivos destacan los espectáculos de orcas y delfines, además de exhibiciones de focas y pingüinos. Las gradas permiten observar todo cómodamente.
En verano el ambiente es especialmente dinámico, mientras que en primavera y otoño el clima suave hace la visita más relajada.

Los espectáculos con animales son uno de los grandes atractivos



