
10 platos imprescindibles que debes probar en Japón
05/10/2025
4 días en Kioto: la guía perfecta para enamorarte del Japón tradicional
31/10/2025
Alrededor de la estación de Shinjuku
¿Sabías que Tokio no siempre se llamó así? En el siglo XVII esta ciudad era conocida como Edo, y fue aquí donde se estableció el gobierno samurái que marcó el comienzo de una nueva era en la historia de Japón. Desde entonces, Tokio ha crecido hasta convertirse en la capital y en una de las ciudades más fascinantes del mundo.
Cuando pienso en Tokio, me viene a la mente una mezcla increíble de contrastes: templos antiguos junto a rascacielos futuristas, barrios llenos de historia, comida deliciosa en cada esquina, y esa energía moderna que parece no detenerse nunca.
En este artículo quiero compartir contigo cómo disfrutar Tokio al máximo. He preparado una ruta modelo de viaje con lugares imprescindibles, ideas para comer y rincones donde sentir la verdadera esencia de la ciudad.
Si al terminar de leer esto logras imaginar tu propia aventura por Tokio, me haría muy feliz.
Como disfurtar Tokio?
Perderse entre luces y barrios llenos de vida

Alrededor de la estación de Shinjuku
Cada vez que camino por Shinjuku o Shibuya, siento que Tokio nunca duerme. Las luces de neón, los carteles enormes y la gente cruzando por todas partes crean una energía que no se olvida. A veces me gusta simplemente detenerme en el cruce de Shibuya, mirar el caos ordenado y pensar: “wow, esto es Japón en movimiento.”
Si te gusta el ambiente urbano, sube al mirador del Tokyo Metropolitan Government Building (¡es gratis!) y disfruta de una vista panorámica increíble. Y si vienes de noche, todo brilla como un mar de estrellas.
¿Sabías que también hay bares pequeñitos en Golden Gai, en Shinjuku, donde solo caben unas seis personas? Es el mejor lugar para charlar con locales y descubrir historias inesperadas.
Sumergirse en la historia y la calma japonesa

Alrededor de la estación de Shinjuku
Tokio no es solo modernidad; también guarda rincones llenos de tradición. Uno de mis favoritos es Asakusa, donde se encuentra el famoso Templo Sensō-ji. Cuando paso por la calle Nakamise-dōri, con sus tiendecitas que venden dulces y recuerdos, me siento en otro tiempo. El olor a incienso, los faroles rojos y el sonido de las campanas crean una atmósfera mágica.
A pocos minutos, puedes tomar un paseo en barco por el río Sumida o alquilar un kimono para sacarte fotos frente al templo. Créeme, ¡te sentirás como dentro de una postal japonesa!
Si buscas algo más tranquilo, te recomiendo el Meiji Jingu, un santuario rodeado de árboles en medio de la ciudad. Cuando entro por su gran torii de madera, siempre siento una paz especial. Es un buen lugar para escapar del ruido y respirar profundo.
Comer, disfrutar y dejarse sorprender

Sushi
Yo siempre digo que en Tokio se come bien en cualquier esquina. Desde el ramen humeante de una máquina expendedora hasta un omakase elegante donde el chef te prepara sushi frente a ti, cada comida es una experiencia.
Si te gustan los mercados, pasa por Tsukiji o Toyosu: el olor a pescado fresco y el ritmo de los vendedores son parte del encanto.
Y no olvides probar un postre japonés. En primavera me encanta el mochi con sakura, y en verano, un kakigōri (hielo raspado con sirope). Pequeños placeres que saben a temporada japonesa.
Por la noche, Tokio cambia de cara. Los izakaya (bares japoneses) se llenan de risas, los karaokes se escuchan desde las calles, y las luces reflejan en los canales de Odaiba. A veces pienso que Tokio tiene mil versiones de sí misma, y cada viajero descubre la suya.
Mi ruta favorita de 3 noches en Tokio: comida, compras y vistas impresionantes
Quiero presentarte una ruta corta pero perfecta para disfrutar Tokio en 3 noches y 4 días.
Es un plan equilibrado donde podrás saborear su comida, conocer su historia y vivir su lado más moderno.
Por supuesto, hay muchos más lugares por descubrir, ¡así que si tienes tiempo, explora libremente y encuentra tus rincones favoritos!
🗓Día 1 – Llegada y primera noche en Shinjuku
Shinjuku
Después de aterrizar en Haneda o Narita, siempre empiezo mi aventura en Shinjuku.

Alrededor de la estación de Shinjuku
Omoide Yokocho
Es una zona llena de energía, luces y sabores.
Cuando tengo hambre (y créeme, eso pasa rápido 😆), voy directo a Omoide Yokocho, un pequeño callejón lleno de restaurantes diminutos donde el humo del yakitori flota en el aire.

Omoide Yokocho
¿Has probado el ramen en un lugar de solo ocho asientos? Es una experiencia casi espiritual… el olor, el vapor, el sabor.
Shinjuku Gyoen
Por la tarde me gusta caminar por el Shinjuku Gyoen, un parque enorme donde parece que el ruido de la ciudad desaparece.

En primavera se pueden ver hermosos cerezos en flor.
Kabukicho
Y cuando cae la noche, subo al mirador del Ayuntamiento de Tokio o al nuevo Kabukicho Tower. Desde arriba, las luces parecen estrellas en la tierra.
A veces me quedo en silencio mirando la ciudad y pienso: “Qué suerte tengo de vivir en este lugar”.

Vista nocturna de Shinjuku
🗓Día 2 – Shibuya, Harajuku y Omotesando: el Tokio más moderno
Shibuya
El segundo día es puro movimiento.
Empiezo en Shibuya, donde está el cruce más famoso del mundo. Ver a cientos de personas cruzando en todas direcciones es algo que no se olvida.

Intersección de Scramble de Shibuya
Después subo al Shibuya Sky, un mirador en la azotea con una vista impresionante. Si tienes suerte y el día está despejado, puedes ver incluso el Monte Fuji al fondo.

Vista del Shibuya Sukai
Harajuku
A mediodía, camino hacia Harajuku, el paraíso de la moda y los postres.
No puedes irte sin probar un crêpe en la calle Takeshita. A mí me gusta el de plátano con chocolate, aunque hay versiones con fresa, cheesecake o matcha.
Las tiendas son coloridas, los jóvenes visten con estilos únicos, ¡y todo el ambiente te llena de energía!

La calle Takeshita

Crêpe
Omotesando
Luego sigo hasta Omotesando, que es como la parte elegante del barrio: avenidas amplias, tiendas de diseño y cafés tranquilos.
Yo suelo parar en una cafetería con terraza, pedir un matcha latte y simplemente observar la vida pasar. ¿No te encanta cuando una ciudad te invita a detenerte un momento y disfrutar?

Omotesando
Izakaya, bar de Japón
La noche la termino cerca del parque Yoyogi, en un izakaya (típico bar japonés). Pido yakitori, karaage y una cerveza fría. Los japoneses charlan, ríen, y el ambiente es tan cálido que uno se olvida del tiempo.

Platos estándar de Izakaya
🗓Día 3 – Tradición y futuro: Asakusa y la Tokyo Skytree
Tokio no es solo modernidad; también tiene alma tradicional.
Por eso, el tercer día me gusta empezar en Asakusa, uno de los barrios más antiguos.
El templo Sensō-ji es un lugar lleno de historia, con su gran linterna roja y el sonido de las campanas.
Caminar por la calle Nakamise es como viajar en el tiempo: hay tiendas que venden dulces japoneses, abanicos, yukatas… y, por supuesto, souvenirs.

La calle Nakamise
A la hora del almuerzo, no puede faltar el monjayaki, un plato típico de Tokio. Se cocina directamente sobre la plancha de la mesa, y tú mismo mezclas los ingredientes. Es divertido y delicioso al mismo tiempo (aunque puede ser un poco desordenado 😂).

Monja yaki
Por la tarde, subo a la Tokyo Skytree, la torre más alta del país. Desde arriba, la ciudad se extiende hasta el infinito.

Tokyo Skytree
Antes de volver al hotel, me gusta caminar por el río Sumida. Las luces reflejadas en el agua, el sonido suave del viento… es el tipo de momento que te hace pensar: “Sí, este viaje valió la pena”.

Tokyo Skytree de la noche
🗓Día 4 – Despedida con sushi y estilo
Tukiji - Mariscos
Último día, y no hay mejor forma de empezar que con un desayuno de sushi en el mercado de Tsukiji.
El pescado es tan fresco que casi brilla. Si nunca has comido sushi por la mañana, ¡este es el lugar para probarlo!

Mercado de Tsukiji

Sushi elaborado con pescado fresco
Ginza
Después doy un paseo por Ginza, el barrio más elegante de Tokio. Las calles son limpias, los edificios hermosos y las tiendas (como Muji o Uniqlo) tienen versiones gigantes.
Aunque no compres nada, caminar por Ginza es una experiencia en sí misma.

Grandes almacenes Ginza
Y mientras me dirijo al aeropuerto, siempre siento una mezcla de emoción y nostalgia.
Tokio tiene esa magia: te llena de energía, te sorprende y, cuando te vas, ya estás pensando en volver.
Un último consejo
Si vienes a Tokio por primera vez, este recorrido es perfecto:
te muestra lo moderno y lo tradicional, lo relajado y lo frenético, lo sabroso y lo visual.
Pero sobre todo, te deja sentir lo que es Japón.
Cuando camines por Shinjuku o veas las luces de la Skytree, no lo hagas con prisa.
Respira, escucha, prueba todo lo que puedas…
Porque viajar por Tokio no es solo ver, es vivir.



