
Cómo disfrutar de su visita a Tokio
21/10/2025
Guía de los 26 Patrimonios de la Humanidad en Japón (Parte Ⅱ)
21/11/2025Kioto es una ciudad fascinante: durante casi mil años, hasta el siglo XIX, fue la capital de Japón y el hogar de la familia imperial.
Por eso, en cada rincón encontrarás templos antiguos, jardines tradicionales y una atmósfera que parece detener el tiempo.
Viajar por Kioto es como abrir una ventana al pasado y descubrir cómo era Japón en su época más clásica.
En este artículo quiero compartir contigo una ruta modelo de 4 días para que puedas disfrutar al máximo de su historia, su cultura y su belleza.

Día 1 – Llegada y primer encuentro con la magia de Higashiyama
Después de llegar a la estación de Kioto, deja tus maletas y acomódate en el hotel.
Te recomiendo alojarte en Gion, Kawaramachi o Kiyomizu, zonas donde todavía se respira el ambiente del Japón antiguo.
El templo Kiyomizu-dera
Empieza tu viaje en el Kiyomizu-dera, uno de los templos más emblemáticos de Kioto.
Fue fundado en el siglo VIII, mucho antes de que existiera la actual ciudad. Su enorme terraza de madera se construyó sin clavos y se asoma sobre un valle cubierto de cerezos. Desde allí, la vista es impresionante, especialmente en primavera y otoño.
Cuando subas las escaleras hacia el templo, escucharás el murmullo del agua y verás a los visitantes bebiendo del manantial sagrado, que según la leyenda concede salud, amor o sabiduría, dependiendo del chorro que elijas.

El templo Kiyomizu-dera
Paseo por Sannenzaka y Ninenzaka
Al bajar del templo, te encontrarás con Sannenzaka y Ninenzaka, dos calles empedradas que parecen sacadas de otra época.
Caminar por allí es una experiencia sensorial: el sonido de los geta (sandalias de madera) sobre la piedra, el aroma de los dulces recién hechos, las fachadas de madera con cortinas noren moviéndose con el viento.

Ninenzaka
Detente en una machiya café (casa tradicional convertida en cafetería) y prueba un postre de matcha o un warabi mochi con kinako (harina de soja tostada).
Es el tipo de pausa que hace que el tiempo en Kioto fluya distinto.

warabi mochi
Gion al atardecer
Por la tarde, dirígete al santuario Yasaka, donde las linternas comienzan a encenderse al caer el sol.
Justo al lado se encuentra Gion, el barrio de las geishas. Sus calles estrechas de piedra, las lámparas rojas y las sombras de mujeres con kimono crean una atmósfera única.
Si tienes suerte, podrías cruzarte con una maiko, una aprendiz de geisha, moviéndose con elegancia entre las casas de té.

Ninenzaka
Termina el día cenando junto al río Kamogawa, donde muchos restaurantes ofrecen mesas al aire libre con vista al agua.

Vista nocturna del río Kamogawa
Día 2: De los templos dorados a los bosques de bambú
El segundo día es para descubrir la belleza monumental de Kioto: sus templos más famosos y su conexión con la naturaleza.
El Pabellón Dorado (Kinkaku-ji)
El Kinkaku-ji, oficialmente llamado Rokuon-ji, fue construido en el siglo XIV como residencia de un shōgun.
Más tarde se convirtió en un templo zen, y hoy es uno de los lugares más fotografiados de todo Japón.
Cuando el sol brilla sobre sus paredes cubiertas de pan de oro, el reflejo en el estanque es tan intenso que parece irreal.
Cada vez que lo visito, me gusta quedarme unos minutos en silencio frente al agua. Es un lugar que transmite equilibrio y serenidad, incluso con muchos visitantes alrededor.

El templo Kinkaku-ji
Ryoan-ji y la filosofía zen

El templo Ryoan-ji
Arashiyama, donde la naturaleza abraza la historia
Después del almuerzo, dirígete a Arashiyama, una zona más tranquila al oeste de la ciudad.
El viaje en tren es corto, y al llegar te recibe el sonido del río y el canto de los pájaros.
Entrar allí es como adentrarse en otro mundo.
Los altos tallos verdes se balancean con el viento, el sol se filtra entre ellos y el sonido de las hojas crea una melodía suave que te envuelve.
No hay que hacer nada más que caminar, respirar y dejarse llevar.

Arashiyama Bamboo Grove
Cerca del bosque, el templo Tenryu-ji, Patrimonio de la Humanidad, cuenta con un jardín que representa el equilibrio perfecto entre el agua, las rocas y las montañas del fondo.

Tempura y Soba
Antes de regresar, cruza el puente Togetsukyo, símbolo de Arashiyama. Desde allí, el paisaje cambia con cada estación: cerezos en primavera, verde intenso en verano, hojas rojas en otoño y montañas nevadas en invierno.

Puente Togetsukyo
Día 3: Fushimi Inari y el espíritu del té en Uji
El tercer día te llevará al sur de Kioto, donde la espiritualidad y la cultura del té se encuentran.
Fushimi Inari Taisha
Este santuario, dedicado al dios Inari, protector del arroz y la prosperidad, es uno de los lugares más emblemáticos de Japón.
Su historia se remonta al siglo VIII, y lo reconocerás enseguida por sus miles de torii rojos que forman túneles interminables.
Caminar por ellos es una experiencia casi hipnótica.
Cada torii ha sido donado por personas o empresas como agradecimiento por la buena fortuna recibida.
Yo te recomiendo subir hasta la mitad del monte Inari; el sendero es fácil y las vistas sobre la ciudad son preciosas.
En el camino encontrarás pequeños santuarios y estatuas de zorros, considerados los mensajeros del dios Inari.
Si te gusta la fotografía, este es uno de los lugares más espectaculares de todo Japón.

El Fushimi Inari Taisha
Uji, la cuna del té verde japonés
Después del santuario, toma un tren hacia Uji, un encantador pueblo a unos 30 minutos.
Desde hace siglos, Uji es conocido por producir el mejor matcha del país.
Caminar por sus calles es un placer: el aire huele a té, y muchas tiendas ofrecen degustaciones o clases para aprender a prepararlo correctamente.
Te recomiendo almorzar en un restaurante local y probar fideos soba o udon con matcha.

Macha soba
Mercado Nishiki y Pontocho
De regreso a Kioto, pasa por el Mercado Nishiki, un pasillo cubierto lleno de vida.
Prueba brochetas, dulces, tofu o encurtidos japoneses, y busca recuerdos únicos: palillos, bolsitas de té o cerámica local.

El Mercado Nishiki
Por la noche, dirígete a Pontocho, una calle estrecha junto al río donde los faroles iluminan las fachadas de madera.
Es un lugar ideal para terminar tu viaje con una cena tranquila.
Prueba un obanzai, un conjunto de pequeños platos caseros típicos de Kioto, acompañado de un buen sake.

Pontocho
Día 4: Una despedida serena
El último día merece empezar con calma.
Da un paseo temprano por el río Kamogawa o el Camino de la Filosofía, rodeado de árboles y templos.
Es el Kioto más silencioso, donde los locales salen a correr o simplemente disfrutan del sol de la mañana.

El camino de la Filosofía
Tómate un desayuno japonés con arroz, pescado y sopa de miso, o un café con matcha latte en una cafetería local.
Y antes de marcharte, date una vuelta por las tiendas de la estación de Kioto.
En Kyoto Porta o Isetan encontrarás los mejores recuerdos: dulces de matcha, abanicos, furoshiki (paños tradicionales) o los clásicos yatsuhashi.
Mientras el tren bala se aleja, verás cómo los templos se desvanecen entre las montañas.
Y aunque te vayas, Kioto se queda contigo.
No solo en las fotos, sino en esa sensación de paz que te acompaña incluso después del viaje.




