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01/02/2026Kioto es una ciudad que se disfruta caminando, sin prisas. Cada esquina esconde un templo, un jardín o una calle que parece sacada de otra época. Aquí el pasado sigue muy vivo, pero convive de forma natural con la vida diaria.
En este artículo te presento 10 lugares imprescindibles de Kioto, pensados para viajeros que quieren sentir la esencia de Japón más allá de las fotos típicas. Si buscas historia, calma y belleza en cada paso, Kioto es el lugar perfecto.
1、Templo Kiyomizu-dera
El Templo Kiyomizu-dera es uno de los referentes más importantes de Kioto y una visita clave para comprender la identidad de la ciudad. Situado en la zona oriental, sobre una colina, conecta de forma natural la vida urbana con el paisaje y la espiritualidad que caracterizan a la antigua capital.
Su fundación se remonta al año 778 y está dedicado a Kannon, la deidad budista de la compasión. A lo largo de su historia ha sido reconstruido varias veces, siempre respetando técnicas tradicionales de madera, sin clavos, lo que demuestra el alto nivel de la arquitectura japonesa clásica.
La visita comienza tras recorrer calles históricas llenas de tiendas tradicionales. Al entrar al recinto, el famoso escenario de madera sobresale del edificio principal y ofrece una vista amplia del valle y de Kioto. La entrada es de pago y el recorrido se realiza de forma clara y tranquila.
Dentro del complejo destaca el manantial Otowa, asociado a deseos personales, así como pequeños santuarios y senderos. En primavera los cerezos rodean el templo y en otoño los arces tiñen el paisaje, haciendo que cada visita tenga un encanto distinto según la estación.

Kiyomizudera rodeado de cerezos en flor.
2、Santuario Fushimi Inari Taisha
El Santuario Fushimi Inari Taisha es uno de los lugares más emblemáticos de Kioto y una referencia clara del sintoísmo japonés. Ubicado al sur de la ciudad, es conocido por su estrecha relación con el comercio y la prosperidad, y atrae tanto a locales como a viajeros desde primera hora del día.
Su origen se remonta al siglo VIII y está dedicado a Inari, la deidad del arroz y la abundancia. A lo largo del tiempo, comerciantes y familias han donado miles de torii como agradecimiento o petición, creando el paisaje que hoy lo hace famoso en todo el mundo.
La visita es gratuita y se vive como un paseo. El recorrido comienza en el santuario principal y continúa por senderos que suben la montaña, atravesando túneles de torii rojos. Caminar por ellos es una experiencia envolvente y sorprendentemente tranquila.
Durante el camino aparecen pequeños altares, estatuas de zorros —mensajeros de Inari— y miradores desde donde se observa Kioto. Cada tramo tiene su propio ritmo y atmósfera.
Aunque es atractivo todo el año, en verano el verde es intenso y en otoño los colores del bosque contrastan con el rojo de los torii. Visitarlo temprano por la mañana o al atardecer permite disfrutarlo con mayor calma.

Torii alineados creando un paisaje único.
3、Templo Kinkaku-ji
El Templo Kinkaku-ji, conocido como el Pabellón Dorado, es uno de los iconos más reconocibles de Kioto y una imagen que representa la elegancia del Japón clásico. Situado al norte de la ciudad, cumple un papel clave como símbolo cultural y estético, atrayendo visitantes de todo el mundo.
Su origen se remonta al siglo XIV, cuando fue construido como villa de descanso del shogun Ashikaga Yoshimitsu. Tras su muerte, el edificio se convirtió en un templo zen. El pabellón actual, recubierto de pan de oro, refleja el poder y el refinamiento de la élite samurái de la época.
La visita se realiza siguiendo un recorrido marcado por los jardines. El templo no se recorre por dentro, pero contemplarlo desde distintos ángulos, reflejado en el estanque, es parte esencial de la experiencia. La entrada es de pago y el ambiente es tranquilo y ordenado.
El jardín que rodea el pabellón, con islas, pinos y senderos, refuerza la armonía del conjunto. En invierno, cubierto de nieve, o en otoño, rodeado de colores cálidos, Kinkaku-ji muestra una belleza distinta en cada estación.

El Pabellón Dorado reflejado en el estanque.
4、La Arashiyama Bamboo Grove
La Arashiyama Bamboo Grove es uno de los paisajes más reconocibles de Kioto y un símbolo del vínculo entre la ciudad y la naturaleza. Ubicada al oeste, esta zona ha sido históricamente un lugar de descanso y contemplación para la nobleza, y hoy sigue siendo un respiro verde muy apreciado.
Desde el período Heian, Arashiyama fue elegida por aristócratas y monjes por su entorno tranquilo. El sendero de bambú se desarrolló alrededor de templos y villas, y con el tiempo se convirtió en un paseo escénico que representa la estética japonesa de sencillez y armonía.
El recorrido es gratuito y se hace a pie por un camino bien definido. Caminar entre los altos bambúes, con la luz filtrándose y el sonido del viento, crea una atmósfera serena que invita a avanzar despacio y observar.
Cerca del sendero se encuentran el Templo Tenryū-ji y el puente Togetsukyō, que complementan la visita con jardines, vistas al río y arquitectura tradicional.
Cada estación aporta un matiz distinto: verde intenso en verano, tonos suaves en otoño y una calma especial en invierno. Visitar temprano o al atardecer permite disfrutarlo con mayor tranquilidad.

El bosque de bambú de Arashiyama.
5、Gion
Gion es el barrio histórico más representativo de Kioto y un referente cultural para la ciudad. Situado alrededor del Santuario Yasaka, ha sido durante siglos el corazón de la vida tradicional, especialmente ligado al entretenimiento y a las artes clásicas japonesas.
Su origen se remonta al período medieval, cuando comenzó a desarrollarse como zona de descanso para los visitantes del santuario. Con el tiempo, Gion se convirtió en el distrito donde trabajaban geishas y maiko, manteniendo hasta hoy una fuerte conexión con la música, la danza y la ceremonia del té.
Recorrer Gion es una experiencia que se disfruta caminando despacio. No hay entrada ni rutas obligatorias: calles estrechas, casas de madera y faroles crean una atmósfera muy particular. Al atardecer, el barrio adquiere un aire aún más especial.
Destacan calles como Hanami-koji, donde se concentran casas de té tradicionales, y pequeños templos que pasan casi desapercibidos pero enriquecen el paseo.
En primavera, durante el florecimiento de los cerezos, y en verano, con el festival Gion Matsuri, el barrio muestra su lado más vibrante y auténtico.

El ambiente del festival Gion Matsuri.
6、El Santuario Yasaka
El Santuario Yasaka ocupa un lugar central en la vida cultural de Kioto. Situado en el extremo oriental del barrio de Gion, funciona como punto de encuentro entre la espiritualidad y la vida cotidiana, y es una presencia constante tanto para locales como para visitantes.
Su origen se remonta al siglo VII y está dedicado a deidades asociadas a la protección contra enfermedades y desgracias. A lo largo de la historia, Yasaka ha sido un santuario muy querido por la población, especialmente en épocas de epidemias, cuando la gente acudía a rezar por la salud colectiva.
La visita es gratuita y abierta a cualquier hora, lo que permite disfrutar del recinto de día o de noche. Caminar por su amplio patio, rodeado de linternas y edificios tradicionales, transmite una sensación de calma muy accesible, incluso para quienes no están familiarizados con el sintoísmo.
Dentro del complejo destacan la sala principal y los pequeños altares secundarios, así como el ambiente animado que se genera alrededor. Su cercanía con Gion hace que la visita se integre fácilmente en un paseo por la zona.
En verano, el famoso Gion Matsuri convierte el santuario en el centro de uno de los festivales más importantes de Japón, llenando el área de tradición, música y color.

La entrada principal del santuario Yasaka.
7、El Santuario Heian
El Santuario Heian ocupa un lugar especial en Kioto como símbolo de la ciudad moderna conectada con su pasado imperial. Situado en una zona amplia y abierta, destaca por su escala y por el contraste que crea con los barrios tradicionales cercanos.
Fue construido en 1895 para conmemorar los 1.100 años de Kioto como capital de Japón. Está dedicado a los emperadores Kanmu y Kōmei, figuras clave en la historia de la ciudad. Aunque es relativamente reciente, su diseño reproduce el estilo de los antiguos palacios imperiales.
La visita es gratuita y se disfruta caminando por su enorme patio de grava blanca. El gran torii rojo y los edificios simétricos crean una sensación de espacio y solemnidad poco común en Kioto.
Uno de sus mayores atractivos es el jardín que rodea el santuario, con estanques y puentes que invitan a pasear con calma. En primavera, los cerezos tardíos llenan el lugar de color, y en otoño el entorno se vuelve especialmente tranquilo y elegante.

La imponente puerta del santuario Heian.
8、Camino del Filósofo
El Camino del Filósofo es uno de los paseos más tranquilos y simbólicos de Kioto. Se extiende a lo largo de un pequeño canal en la zona noreste de la ciudad y conecta varios templos importantes, funcionando como un espacio de transición entre la vida urbana y la contemplación.
Su nombre proviene del filósofo japonés Nishida Kitarō, quien caminaba por aquí a diario mientras reflexionaba. Aunque no es un sitio religioso en sí, el camino está profundamente ligado al pensamiento, la calma y la observación silenciosa, valores muy presentes en la cultura japonesa.
Recorrerlo es gratuito y sencillo. El sendero es plano y se camina sin prisas, siguiendo el curso del agua. No hay miradores espectaculares, pero sí una atmósfera constante de serenidad que invita a avanzar despacio.
A lo largo del camino aparecen pequeños templos, cafés discretos y zonas residenciales que muestran un Kioto cotidiano y elegante. Todo se integra de forma natural con el paisaje.
En primavera, los cerezos en flor transforman el paseo en uno de los más bellos de la ciudad. En otoño, los colores suaves refuerzan su carácter introspectivo.

El Camino del Filósofo, un famoso lugar para el hanami.
9、El Mercado de Nishiki
El Mercado de Nishiki es uno de los lugares más representativos de la vida cotidiana en Kioto. Situado en pleno centro de la ciudad, funciona desde hace siglos como la despensa principal de la antigua capital y sigue siendo un punto clave para entender su cultura gastronómica.
Su origen se remonta a más de 400 años, cuando comenzó como un mercado especializado en pescado fresco. Con el tiempo, fue ampliando su oferta y hoy reúne decenas de pequeños comercios familiares que venden ingredientes tradicionales, dulces y platos preparados.
La visita es gratuita y se vive caminando despacio por una calle cubierta y estrecha. El ambiente es animado pero accesible, y resulta fácil detenerse a observar, preguntar o probar algo en los puestos que ofrecen degustaciones.
Entre los productos más llamativos se encuentran encurtidos, tofu, mariscos y especialidades locales difíciles de ver fuera de Kioto. Muchos puestos explican sus productos con orgullo, lo que hace la experiencia más cercana.
En cualquier época del año el mercado está activo, pero en fechas festivas el ambiente se vuelve aún más animado, reflejando el pulso diario de la ciudad.

Una atmósfera única en el mercado.
10、Ninenzaka y Sannenzaka
Ninenzaka y Sannenzaka forman uno de los recorridos más representativos del Kioto tradicional. Estas calles en pendiente conectan la zona de Higashiyama con templos importantes y funcionan como una transición natural entre la ciudad moderna y el pasado histórico.
Su origen se remonta al período medieval, cuando servían como caminos de acceso para peregrinos. Con el tiempo, las casas de madera, las fachadas conservadas y el empedrado se mantuvieron casi intactos, creando un paisaje urbano que hoy es patrimonio cultural protegido.
Recorrerlas es gratuito y se disfruta caminando despacio. El ritmo lo marcan las tiendas pequeñas, las paradas para fotos y la sensación de estar dentro de otra época. La vista de las tejas, las farolas y las pendientes suaves crea un ambiente muy fotogénico.
A lo largo del camino aparecen tiendas de artesanía, dulces japoneses, cafeterías tradicionales y pequeños santuarios que enriquecen el paseo sin romper la armonía del lugar.
En primavera, los cerezos aportan un tono delicado, y en otoño los colores cálidos realzan la atmósfera. A primera hora de la mañana o al atardecer, el paseo se vuelve especialmente tranquilo y evocador.

La tradicional calle de Ninenzaka.



